México Nuevo…un día ante la tristeza de niños de escasos recursos

 

México Nuevo, siempre que hay campañas políticas nuestros gobernantes nos dicen que estamos ante un México Nuevo, ese que ofrecerá oportunidades a todos, en el que todos seremos prósperos, con salarios y vivienda dignos para todos nos faltará, donde el sistema de salud llegue a todos, principalmente a las clases menos favorecidas…pero solo son promesas de campaña, porque eso parece jamás llegará. Un ejemplo lo vemos en la colonia México Nuevo, de la delegación Miguel Hidalgo en la Ciudad de México, a menos de 4 km de Polanco, esa zona de las más ricas del país, en la que el metro cuadrado se cotiza en dólares. México Nuevo, una zona precaria, con muchas vecindades de techos de lámina, con un baño para toda una vecindad, dónde abunda la mota, dónde los jóvenes no ven un futuro claro, en la que la salud pública no pinta, los sueldos no alcanzan para eso porque es el mínimo, una colonia en el que el hacinamiento es materia común, y en el que la desesperanza lleva a algunos a cometer maltrato familiar. Este escenario recibió hoy, 28 de abril de 2017, de la Megaevaluación Dental que organiza la fundación brasileña sin fines de lucro Turma do Berm (http://turmadobem.org/es), este evento busca que los niños de 9 a 17 años tengan tratamiento dental gratis, para lo que les hacen un estudio socioeconómico y los evalúan que tratamiento requieren, repito gratis de principio a fin y dado por dentistas que no solamente brinden de su tiempo, también ponen el material que los niños necesitan, una verdadera joya de humanidad. En esta colonia ha venido este evento, que se esperaba realizar en la explanada de la delegación Cuauhtémoc y ya con todo avanzado y a dos semanas de realizarse la gente de Ricardo Monreal, ese que quiere ser Jefe de Gobierno de la CDMX y que solamente hace obras de relumbrón, les dijeron a los organizadores que no podían prestar la explanada porque “no se presta para eventos dentales, porque eso no es cultura”, así s las gastan en la delegación más corrupta de la CDMX ¿Será que no le acarrea votos al opaco Monreal? ¿Querían su moche para la campaña de Monreal? No sé los motivos, pero sirva esto para aclarar que jamás votaré por alguien tan nefasto como ese “jefe delegacional”.

 

Dentro del marco de la Megaevaluación encontré unas historias de vida de varios pequeños, pero 3 llamaron mi atención poderosamente y se las contaré, obviamente cambiaré los nombres de los niños en cuestión por respeto a ellos.

 

  1. Juanita

Llegamos al lugar marcado para la megaevaluación, cerca de la carpa en la que se llevará a cabo la primera atención a los niños hay una niña (Juanita), con su hermano y dos perros, sentados en el puesto de frutas y frituras de quien está a cargo de ellos. La niña mira atentamente lo que hacen los voluntarios en la carpa, mientras escucha música de su celular en unos audífonos, se ve una pequeña que sonríe, de ojos vivarachos y alegre. Al pasar las horas llega una vecina de la colonia con quien me pongo a platicar, ella se encargó de invitar a la gente del barrio a que llevaran a los niños para que le revisarán la boca:

–Es que no alcanza a muchos, muchos de los niños de por aquí solo tienen a su ‘amá o viven con sus abues, como ellos- mientras me señala a Juanita y su hermanito, mientras prosigue – a esos chavitos los rescato su abuelita, y ella los cuida los lleva a la escuela, los mantiene, porque a la niña la amarraban o encadaban su pinche madre y el culero de su padrastro, hasta que una vecina de por allá donde vivían metió una denuncia y fueron del DIF y la procu y se los quitaron y ahora los tienen sus abuelitos, una vez vino la mamá con hartos pinches judiciales a querer llevárselos, pero acá los cuidamos, además la doña está en juicio para que le den la potestá y le estamos echando la mano, hasta los de la AFI le echan la mano a la doñita, porque los chamaquitos no deben de ser maltratados, pinche vieja culera, primero son los hijos y luego el pinche marido.

Al concluir de decirme eso mi interlocutora me hizo pensar que yo si tuviera al padrastro enfrente le partiría toda el alma. Al paso de las horas, la coordinadora de la megaevaluación se acerca a la abuela de Juanita y le dice que si le interesa que los atiendan y la abuelita acepta gustosa, a lo lejos veo como atienden a Juanita y a su hermano, ella feliz abre la boca, se le queda viendo al doctor, sonríe, voltea curiosa a ver que escribe el dentista y acaba su evaluación. Al poco rato llego a comprar unos mangos con chile al puesto de la abuelita, mientras estoy ahí les hago la plática a ambas:

– ¿Qué les pareció la atención? – les pregunto a ambas a lo que la abuelita contesta

– Muy buena joven, espero que me atiendan a mi niña – me dice la señora con sonrisa afable,

Mientras les decimos que por ahí andaba TV Azteca y Juanita emocionada nos pregunta:

– ¿Ya se fueron? Quiero salir en la tele- mientras no puedo ocultar una sonrisa por la emoción de la niña mientras dice eso.

La abuelita nos comenta que Juanita quiere ser actriz cuando crezca, – es que me gusta la tele – nos contesta la pequeña.

– Ojalá que sí, ya verás que sí, puedes ser todo lo que tú quieras ser – le digo, mientras camino de nuevo a dónde me encontraba sentado y al llegar veo a Juanita sentarse en las piernas de su abuelita y la abraza con el amor que solo entienden aquellos que han sido ignorados y dañados por quien debería cuidarlos y ahora tiene ante sí una nueva oportunidad con quien ella ya llama Mamá, su abuelita. Y mientras miro esta escena pienso y deseo para la pequeña y su hermano un México Nuevo en el que no repitan jamás el ciclo de violencia que pasaron y sean seres humanos dichosos.

  1. Panchito

Alrededor de la 1 Pm llegó un niño de aproximadamente 13 años, todavía con el uniforme de la secundaria, por lo que veo que cursa el segundo grado, Panchito iba con su abuelita y su hermana, se le ve una expresión de dolor en el rostro, desencajado. Me comentan que ha llegado desde que estaban armando todo para la megaevaluación porque traía un dolor de muelas, quizá por ello es que muestra ese rostro entre tristeza y dolor.

La misma vecina que me contó la historia de Juanita me cuenta un poco d Panchito: – él vive una vecindad de por aquí, apenas la delegación les mandó apoyo para que le den una mano a su vecindad, porque es de las más feas de aquí – mientras me menciona esto mi interlocutora volteo a ver el entorno y veo casas que me hacen pensar que si esas están feas y con hacinamiento ¿Cómo vivirán Panchito y su familia?  – ellos son de los que más necesitan esto. – finaliza la vecina y analizó con detenimiento a Panchito.

 

Es un niño que no debe tener más de 13 años, cuya tristeza en su rostro, creo yo, se debe a algo más que el dolor de muelas, que viste un pantalón a cuadros del uniforme de las secundarias diurnas ya viejo, y unos zapatos viejos, su sonrisa muestra una dentadura que necesita arreglo. Lo atienden y evalúan, al poco rato escucho que le preguntan – ¿Qué quieres que te hagan? – mientras el tímidamente contesta – que me arreglen todo, quiero quedar bien. – finaliza.

 

Panchito como ya lo mencione vive en una vecindad de las más precarias de esa zona junto con 2 hermanos, más o menos de su edad, sus abuelitos y su mamá, que trabaja haciendo limpieza y los mantiene con un suelo de 2 mil pesos mensuales, mientras veo a Panchito alejarse acompañado de su abuelita y su hermana pienso que el México Nuevo para ellos merece que ese ciclo de miseria acabe, que este servicio de dentista le devuelva la sonrisa y le dé la confianza de enfrentarse al mundo que lo espera afuera, porque todos merecemos salir avante, y que mejor hacerlo con la autoestima más elevada.

 

  1. Lupita

Mientras platicaba con la vecina que me daba pormenores de la situación que se vive en el barrio, de lo que sufren los niños de la zona llegó Lupita, acompañada por su mamá y un señor (que supongo era familiar de la mamá), después de pasar a Lupita a la evaluación se acercan a donde nos encontrábamos la vecina, Marina, la coordinadora de la megaevaluación (por cierto, una excelente persona) y un servidor. Se unen a nuestra charla y de pronto tocamos el tema de los alimentos y comenta la mama de Lupita que ella le da a la niña leche deslactosada, porque la normal le causa daño, ya que la niña tiene varias operaciones, entre ellas implantes de intestino.

– No le doy leche de la Conasupo porque se me hincha de la panza mija – me dice la señora, – tiene muchas operaciones, ya le pusieron metro y medio de tripa de puerco (implante de intestino de puerco) y tiene otras 8 más – me comenta mientras señala diferentes partes del cuerpo de Lupita, entre ellas la cabeza, quizá una hidrocefalia, deduzco por el tamaño de la cabeza de Lupita, un poco mayor al promedio, pero me apena preguntar a la madre sin embargo prosigo en la charla y las preguntas:

– ¿Y todas esas operaciones como las han pagado? – pregunto a la señora.

– Pues ‘iré joven al principio pagábamos un poco, no hicieron el estudio ese “económico” (socioeconómico) y pagábamos, pero ya vio el director de la clínica que eran muchas operaciones y nos puso para que no pagáramos nada, porque ya no teníamos nada –fginaliza mi charla con la mamá de Lupita.

Me alejo de ellas y voy por un sándwich para la niña, se lo entrego y la miro que lo come lentamente, mientras su mamá me agradece, me siento a seguir escuchando la charla delos ahí presentes y solo deseo un México Nuevo para Lupita en el que tenga acceso a la salud y bienestar, en el que pued tener calidad de vida y atención a sus males, porque un niño sano es la esperanza de esta humanidad.

 

Por la tarde ya decidimos irnos de ese punto, recogiendo nuestras impresiones sobre lo que vimos y vivimos, y solo me hicieron pensar que soy un hombre afortunado, tuve una infancia feliz, con acceso a servicios de salud particulares, con ropa siempre cara, y que fui un joven berrinchudo que exigía a su padre los tenis Reebok Classic para deportes y zapatos Emyco para los demás días de la secundaria, que siempre tuvo todo. Y con el paso de los años te das cuenta que fuiste inmensamente afortunado porque hay quienes no tienen ni lo más elemental, salud y que comer, que maduraste y ahora debes de regresar un poco a quienes de verdad lo necesitan, porque esto es un circulo vital, no estamos para pisar a nadie, estamos para ayudar a levantarse a quien está debajo de nosotros…quizá soy un soñador de una sociedad en la que todos tengan cabida de crecer y ser feliz. Ser parte de un verdadero México Nuevo.

 

 

 

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